El peor profesor
Descansar en tu seno

Mujer hermosa, estoy cansado

musa bella, déjame reposar en tu seno

Déjame amar el temblor suave de tu corazón.

El pálpito de tus venas acariciará mi seño

El eterno femenino puede encubrirme

del mundo que es proceloso y turbio

quisiera ser esa brizna de hierba

que descansa enredada en tu pelo

He dejado mi sangre en las rocas

mis pies cansados han recorrido el mundo

sobre mi rostro llevo surcos profundos

de batallas pasadas

He vadeado los ríos y cruzado océanos

he escalado cumbres y atravezado valles

y he descendido al valle de la muerte

a la mina profunda donde el sol no llega

En profundidades abisales luché con demonios

y en la cima del mundo luché con Dios

en el círculo de la tierra luché con el hombre

Y en la masa de mi mente luché contra mí

Y llego a ti, hermosa doncella desconocida

cubierto de sangre y sudor

estoy cansado de vivir, he vivido demasiado

no quiero morir, pero quiero descansar

Sueños

Sobre la tumba de mis años mozos

levantaré una enseña negra

donde haya una tumba, sin lápida

sin inscripción alguna

allí estará mi adolescencia

Soy el viajero de caminos inciertos

amante del espíritu que siempre duda

Mi mente vaga por derroteros antiguos

Mi silueta se inclina a descifrar signos

¿Qué es la vida, sino paja que arrebata el viento?

¿Qué es el hombre, sino la sombra de una sombra?

¿Qué soy yo, trazando símbolos en el mar?

Solitario en el océano de mi alma, me escondo

Dame acá los años de mi juventud

dame acá las primaveras despreocupadas

llévame a donde no me llegue este aire frío

llévame al inicio del camino hacia mi tumba

El mundo no puede ser entendido

la gente que no intenta comprenderlo tiene dicha

más yo, infectado estoy por la filosofía y la ciencia

no puedo vivir sin luchar por entender

Y quizá sea que sólo en buscar consista mi destino

buscar sin jamás hallar del todo

sorprenderme siempre, como un niño

sin jamás parar de suspirar por el misterio

Oh bastedad de ciencia, rumor de filosofía perenne

exceso de palabras y libros de antiguas mentes

estremecen mis oídos de pavor y asombro

¿Dónde está el misterio del viejo? Jamás dejaré de ser niño. 

En la belleza de la flor hay poesía y fractales

el suelo que piso tiene pléyade de microbios

el aire que respiro es mezcla y espíritu

la sangre que clama al cielo es también hemoglobina

Me maravillo ante la mente humana

que dice que algo no puede ser su opuesto

que clama por el tercero excluído

y vibra de emoción al desafiar la lógica

El cielo estrellado sobre la tumba de Kant me abisma

Nací para contemplar los árboles, el cielo y el mar dijo Anaxágoras

y se asombraba como un niño

y de esos hombres niños nació la sabidud

Llévame, musa, donde estás tú

déjame encontrarme

llévame donde el humano necesite entender

y déjame a mí también descansar

Oye mujer

Oye mujer, tienes la muerte ensombreciéndote las pestañas. 

Ya la negra noche cubre tu alma con su luctuoso manto. 

Oye mujer, si tan sólo supieras lo que vales, y entendieras

que las estrellas sonríen en tus ojos, belleza. 

Oye mujer, no hay mal que por bien no venga

lo pasado, pasado es, y no se puede cambiar

pero el futuro sigue allí esperando tu respuesta

olvida ya el negro pesar

Oye mujer, si supieras lo que vales

No importa lo que te hayan hecho, no importa.

No importa lo que te hayan dicho, no importa. 

El infierno no pudo evaporar tu alma de sirena. 

¿Por qué te vendes al mejor postor, por qué?

Porque deseas la muerte apenas te falta el fuego entre las piernas.

¿Te rodeas de riquezas, y si ellas se marchitan, mueres tú?

¿No te das cuenta de que nada de lo que te hicieron te venció?

Quisiera ser la roca de la que mana el agua que necesitas

y que por la superabundancia de mi fuerza te fortalezcas tú

quisiera que encuentres la paz, quisiera mostrarte tu valor

pero el propio valor, es algo que sólo tú puedes encontrar

Oye mujer, hay muerte bajo tus párpados

es la tumba la que te mueve a vivir así.

¡Despierta, debes vivir!

¡Despierta! Sólo merece la vida quién la desea. 

Oye mujer, ahuyenta los sueños tormentosos

oye mujer, deja ya las noches de ravotril

Rechaza la mano frígida, rechaza su toque mortal

Rechaza el quedarte en cama, hay vida afuera, levántate a luchar

Que después de esta vida, ya nadie puede gozar. 

Que después de esta vida, ya nada de puede esperar

Que después de esta vida, nada hay para trabajar

Despierta en este momento. Decídete. Entonces estarás en paz. 

Según subes a mí

Según subes a mí desde tu mundo matutino y luminoso

déjame irte  conociendo

en la oscuridad vivo, sácame de este lóbrego paraje

Según subes a mí de entre vapores y brumas

deja que te roce con las esferas del universo

plasmadas en el poema

Eres como la diosa de la sabiduría

y como Afrodita

Eres mañana y brega entre brazos apretados

Eres esfuerzo y soles plateados

Según subes a mí de entre temblores e ideas

Deja que marchite en ti el recuerdo de mis luchas pasadas. 

Según subes a mí de entre pareceres y olvidos

deja que recueste en ti la palabra y el verso mío.

Ortodoxias sociales y consensos extraños.

“Me saco la mugre trabajando”

Todos dicen esto. Todos creen sacarse la mugre trabajando. Pero ¿qué es sacarse la mugre trabajando?

“Los trabajadores merecen más por su esfuerzo”. Pero…¿con qué otro esfuerzo lo estamos comparando? ¿No será que los seres humanos que creen hacer un gran esfuerzo, generalmente se han convencido a sí mismos (con la ayuda de la cantilena progresista) de que ese es un gran esfuerzo? ¿No será que existen muchas otras personas que hacen un esfuerzo mayor en el mundo por aún menos paga? 

“Esta madre soltera merece más, porque sola sacó adelante a sus hijos”. 

Estas ideas son ortodoxias sociales. Es políticamente correcto usar estas frases. Pero, ¿por qué?. 

La persona que cumple con su trabajo, no está haciendo nada de más. Está haciendo el mínimo: exactamente lo que se esperaba de ella en su contrato. Recibe su paga, que ha sido consensuada y determinada por la escasez/abundancia de mano de obra, y no veo motivos para que merezca algo más. Si trabaja en eso, es porque sabe que le conviene por sobre la opción de no trabajar o de buscar un nuevo trabajo. 

Los padres o la madre soltera que saca adelante a sus hijos no está haciendo nada de más. Está, a mi juicio, cumpliendo con su mínimo deber. Nadie es obligado en esta sociedad a tener hijos. Si los tiene, cuidarlos, vestirlos y alimentarlos no es un mérito, ni un acto heroico. Es lo mínimo. No veo motivos para agradecer o alabar a alguien por cumplir con lo mínimo que debe hacer. Con su deber. 

Son ortodoxias sociales. Hay que decir esas cosas, porque convienen a la manada. Nos conviene creer que hacemos el máximo esfuerzo y que por ello se nos ha de tratar heroicamente. Quién no las siga, será excluido de la gran manada social. 

Me acuerdo de unas palabras que, según se cuenta en los Evangelios, dijo el carismático fundador del cristianismo. Ese fanático que tantas peleas trajo al mundo, en la hermosa traducción castellana de Casiodoro de Reina, revisada en en 1960, con mínimos retoques míos para que se entienda:

Porque si amareis á los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿no hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿no hacen también así los Gentiles?

“Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos;de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha…no seas como los hipócritas;…porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres…no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa… “


Personalmente no creo en dioses ni creo que la Biblia tenga algo divino ni nada. Pero las palabras de este gurú resumen lo que quiero decir: que no se premia a nadie por hacer lo que se supone que debe hacer. (Tanta gente dice creer en ese dios, pero no sabe nada del libro en que sale ese dios. Generalmente los cristianos no saben nada de la Biblia)

En Chile estamos acostumbrados a cumplir, y nada más. Pasemos el ramo con la nota mínima. “Salvemos” la prueba. Saquémonos el cuatro. Voy a la pega y hago todo al nivel mínimo para que no me despidan. Mi vida empieza al salir de mi trabajo. Compréndanlo: que una madre críe a su hijo a pesar de las dificultades, es su deber. Trabajar, es un deber. Ser un miembro de la ciudad que deje vivir a los demás sin pasar a llevar su libertad, es un deber. Nadie nos debe nada por ello, salvo el pago pactado en algún contrato, si corresponde. 

El esfuerzo mínimo en general sirve para mantenerse, no para avanzar. No para enriquecerse espiritual y materialmente y vivir mejor. Para eso, hay que tomar iniciativas más allá de lo que se espera de nosotros. 

Hay otras ortodoxias a veces no tan masivas, que causan dolorosas diferencias entre los seres humanos. Los que las practican se creen superiores a los demás y tienden a ordenar la escala social en base al cumplimiento de sus reglas. Generalmente tienen escasa base científica: religiones, medicinas alternativas, naturalismos diversos, escuelas de crianza de niños, los que no comen ciertas cosas, los que hacen ciertos ejercicios, los que se lavan los dientes de cierta forma, etc. 

Por eso odio las ortodoxias. Lo políticamente correcto es decepcionante. No es sano estar demasiado adaptado a una sociedad enferma, que no sabe explorar sus propios  supuestos para descartar lo injustificado. Las cosas podrían hacerse mejor,  aunque toda la sociedad diga lo contrario, incluso aunque todo el mundo lo diga. 

Por eso me llama la atención la gente desadaptada y la enfermedad mental. Siendo problemática la definición de enfermedad, tal vez Focault tenía razón en decir que las enfermedades las prescribimos más que describirlas. 


Acabo de filmar un viddy “Untitled” @ Santiago, Santiago Metropolitan Region, Chile en #viddy

Es obvio. Todas nuestras creencias deben ser provisionales. 

¿Tener hijos o no, cuando uno es un poco inepto?

Me he preguntado muchas veces si yo debería tener hijos, o por lo menos un hijo único. Y me lo sigo preguntando a los 32 años, solterísimo y sin perspectivas de dejar de serlo. 

Actualmente puedo decir que me desagradan los niños y no encuentro bonitas ni tiernas a las guaguas. Además no me apasiona leer materiales sobre paternidad. Sin embargo, debo confesar que me “hace ilusión” eso de tener hijos propios. Pero totalmente propios, con mi carga genética y todo. Aunque adoptar también es una opción. Pero siento que no es lo mismo. 

El punto es que en mi vida he tenido tantos problemas emocionales y sociales, y tan poca habilidad para desenvolverme con éxito en comunidad, que persiste en mí el temor de que, por más que me esfuerce, cualquier niño que yo pudiera criar será un neurótico debilucho o un depresivo. Y yo digo: si voy a traer un hijo al mundo, sería, como mínimo, para ser feliz. Si lo voy a traer a puro sufrir, no tiene ningún sentido para mí. 

Pero debe ser lindo tener un grupito de personas en las cuales poder enfocar el amor y el esfuerzo de uno. Especialmente si son personas pequeñas que te amarán también (al menos cuando son chicos chicos). 

Si yo tuviera hijos, les leería mucho, los estimularía siempre y jamás sentirían que yo no les brindo apoyo. Pero también tendré mucho cuidado en no sobreprotegerlos, porque los padres obsesivos crean hijos infelices y con poca capacidad de desenvolverse solos. Lo que me da un poco de miedo es que en ese intento sé que muchas veces la embarraré. Pero bueno, supongo que eso les pasa a todos. 

He notado que en Chile hay cosas que casi nadie admite nunca. Casi nadie admite no ser lo suficientemente inteligente. Casi nadie admite no merecer mayor éxito o mayor sueldo. Y una cosa que jamás alguien admitirá es ser mal padre. Todos creen saberlo todo con respecto a crianza. Los que más creen saberlo todo sobre crianza (y no admiten réplica) suelen creer tonteras. 

Bueno, la  cosa es que yo soy bueno reconociendo mis fallas, quizás porque no creo en eso de la autoestima. O más bien, creo que es un concepto que se ha prestado, en la mayoría de los casos, para que los ignorantes sigan ignorantes, los neuróticos neuróticos, los profesionales que deberían ser científicos creyendo en la homeopatía, etc. Y bueno, como soy bueno reconociendo mis limitaciones, y aborrezco hacerme propaganda, me sigo haciendo la pregunta. ¿tendré hijos o no?. Bueno, quizás debería empezar por preguntarme si tendré pareja…una que no sea una mera reproducción de mis propias limitaciones y temores. 

A la mujer no conocida

Te vi en mis sueños

En una noche mansa de descanso mecido por susurros del día ya vivido

mientras soñaba tejiendo imágenes con rayos de luna

y fulguraban los cuadros oníricos de ojos grandes de acrisolado brillo

Eres la mujer de mis deseos

la que nunca en mi camino he encontrado

la que habita un futuro por mí toscamente columbrado

la que se aleja cada vez que tropiezo con un canto angustiado

Tu cabello es sedoso como pétalo de botón recién alumbrado

y puedo en él visitar con el tacto las nubes húmedas del verano

Tus ojos son diademas de metales preciosos brillando hechiceros

que con un ensalmo silvestre y cómplice conjuran mis temores y mis llantos

Tu boca pasional y libre es como un cesto de frutos rojos

destilando miel que embriaga y mostos olorosos

por entre los perlinos dientes que guardan tu lengua misteriosa

pintados tus alientos con los deseos de tu voz sensual y quejumbrosa

Tu cuello es una invitación al beso

y tus pechos resumen los placeres de la boca anhelante

tu cuerpo es sereno como el manto de la noche

tu cintura es fina e invita a completarla en apretada compañía

Te vi en mis sueños

En una noche mansa de descanso sin tenerte

en un futuro distante guarnecido por el puente roto del tiempo

que me falta por madurar para algún día merecerte